La fiesta del Chavismo I

En nuestros días, cuando hablamos de Venezuela, irremediablemente, se nos vienen a la mente las imágenes del fallecido Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, de las protestas, de las bombas lacrimógenas o de los sonrientes dependientes de tiendas y servicios que nos atienden en Chile, en muchos comercios. Lamentablemente, el mundo ya no recuerda a la Venezuela que existía antes del chavismo, la “Venezuela- Saudita”, aquella que logró ser el primer país latinoamericano que en los años 50’ y 60’ ya construía rascacielos, autopistas elevadas, viviendas sociales masivas, hospitales, escuelas y universidades públicas, establecía modernas fábricas y se constituía en centro financiero de la zona, donde la universidad pública era de excelencia, la educación y la salud pública de calidad, donde se presentaban grupos como Queen, y se cultivaba indefectiblemente una democracia a todo nivel. Todo aquello, obviamente, gracias a la “renta petrolera”. Sin dejar de mencionar que fue ésta Venezuela, la que recibió con los brazos abiertos a más de 100 mil chilenos que, por motivos políticos y económicos, salieron de Chile en busca de una mejor vida y escaparon de la dictadura a partir de septiembre de 1973.

Todo lo anterior sucedía en un país que, sin tener un sistema político perfecto, sí gozaba de 4 décadas de democracia y avizoraba un futuro aparentemente mejor, pero todo cambió en febrero de 1999, cuando, luego de ganar las elecciones presidenciales de 1998 con el 52% de los votos, Hugo Chávez – de la mano de su movimiento “5º República”-, se convierte en el 62º Presidente de Venezuela.

Como buen populista y demostrando sus rasgos matonescos, entre sus primeras acciones, Chávez montó un verdadero “circo” de expropiaciones y asaltos a la propiedad privada, llevando a la quiebra todo lo expropiado. Lo que redundó a la larga, en que en estos momentos, Venezuela no cuente con ninguna fábrica, tierra o propiedad que dé trabajo o produzca o sirva para algo luego de ser incautada. Sin dejar de mencionar que, estas confiscaciones, nunca se pagaron, convirtiendo al Estado venezolano en cómplice del fraude.

Chávez comenzó haciéndose de las empresas e industrias alimenticias (sus maquinarias, sus tierras y líneas de distribución), las que destruyó con alevosía, bajo el discurso de que “el empresario es un hereje y un explotador de la clase obrera”. Siendo aclamado rabiosamente por esa misma “clase obrera” que, con el cierre de las fuentes de alimentos, se fue quedando sin comida y que, hoy por hoy, debe pagar más y más por productos importados, y soportar la escasez generalizada.

El daño que desde 1999, el chavismo le ha provocado a la economía venezolana es inconmensurable, y no tiene perdón, ni parangón. En tan sólo 20 años, fueron capaces de llevar a Venezuela de ser uno de los países más prósperos del mundo, al que tiene la mayor escasez e inflación del planeta.

Del mismo modo, tampoco el chavismo fue capaz de aprovechar el boom de un barril de petróleo a más de 100 dólares (entre 2011 y 2014), porque – literalmente- mal administraron, se farrearon y saquearon los excedentes petroleros de ese tiempo. Lo que ha resultado incluso, en un crecimiento negativo de la economía, con pobreza, angustia, desabastecimiento y desesperanza.

Sin duda, lo realizado por el chavismo puede ser catalogado de irracional, demencial y fuera de toda lógica. Incluso muchos analistas, como Laureano Márquez, dicen que el chavismo puede ser calificado como “…una colección fantástica de todos los errores que se pueden cometer en políticas económicas en la historia del mundo…”. Porque ellos han hecho todo, pero todo lo que en los libros se dice que no hay que hacer, intentando llevar a cabo todas las políticas públicas que han fracasado en todos lados. Lo que los lleva a ser los top 1, por un amplio margen, en términos de inflación acumulada, con un 678,60% en 2017, superando de manera sideral a los que le siguen, como Angola con 29,50% (2º) y Argentina con 27,59% (3º).

También, en temas económicos, podemos citar las cifras de sueldo mínimo, el cual en 1998 era de US$ 307; en 2012 de US$ 408 (Época del barril a más de US$ 100) y hoy, en 2018, no supera una unidad de Dólar. Asimismo, la paridad cambiara pasó abismalmente desde los 649 Bolívares por Dólar, en 1999, a 2.050.345.730 Bolívares por Dólar, o sea, 2 mil cincuenta millones de Bolívares. Lo que ha significado 2 devaluaciones oficiales, por decreto, y un incalculable número de ocasiones en el que sueldo mínimo ha sido aumentado por decreto, así como varios cambios de cono monetario.

De acuerdo a cálculos hechos por la Asamblea Nacional venezolana, electa el 6 de diciembre de 2015, citados por el analista Moisés Naím, desde febrero de 1999, el chavismo habría esquilmado al Estado venezolano por más de 300 mil millones de dólares, correspondiendo 7,4 mil millones a la empresa estatal de petróleos PDVSA. Es decir, se habrían robado montos de dinero – contante y sonante- equivalentes 2,5 veces lo desembolsado en el Plan Marshall completo, que fue el plan de reconstrucción que implementó Estados Unidos en la Europa de la post II Guerra Mundial y que benefició a 18 países, y cuyo costo total bordeó los 13 mil millones de dólares, que al día de hoy son cerca de 120 mil millones de la divisa estadounidense.

Como elemento comparativo, según estimaciones a 2015, el régimen kirchnerista de Argentina, aliado del chavismo, entre mayo de 2003 y diciembre de 2015 (casi 14 años), habría dilapidado sólo el equivalente a 2 Planes Marshall, según el investigador argentino Nicolás Cachanosky.    

Chávez recibió un barril de petróleo a US$ 11 en 1998 y en 1999 el mercado internacional ya lo había subido a US$ 16. En 2004, el precio se duplicó a US$ 32; y en 2010 fue de US$ 84 y, entre 2011 y 2014 el precio llegó a promediar los US$ 103. Cifras que significan que, entre 1999 y 2014, el chavismo recibiera, sólo por concepto de ingresos del petróleo, una suma aproximada de 960 mil 589 millones de dólares, es decir, un promedio anual de 56 mil 500 millones de dólares, lo que equivale a casi 4 veces el promedio anual que obtuvo el gobierno anterior a Hugo Chávez, el de Rafael Caldera (1993- 1998), que ascendió a US$ 15.217 (15 mil 2017 millones de dólares).

Contradictoriamente al encendido discurso pro clase obrera, que propugnaba una economía popular y un desarrollo solidario; el chavismo sólo se quedó en palabras, porque, en lugar de desarrollar infraestructura y crecimiento con las industrias, empresas y campos expropiados; se dedicaron a consumirlas y arruinarlas, como nadie lo habría hecho, y en tiempo record. Luego, en vez de abrirse al comercio internacional aprovechando la abundancia de divisas del petróleo, prefirieron aumentar sus importaciones e incumplir sus compromisos internacionales de pago, en especial con particulares; intervinieron la economía, y criminalizaron la tenencia e intercambio de divisas (muchos dicen que esto respondía a la conveniencia de apropiarse de todos los dólares circulantes). Asimismo, en lugar de acumular reservas internacionales, el chavismo las nacionalizó, las dilapidó y se endeudó. De hecho éstas  bajaron de US$ 45 mil millones en 2008 a menos de US$ 15 mil millones en 2016.

Por lo anterior y si comparamos nuevamente al chavismo con el  Plan Marshall, podemos afirmar que, mientras en Europa, la pobreza y miseria heredadas de la guerra desaparecieron, durante el chavismo, por el contrario, la escasez generalizada, la inflación, la crisis social y humanitaria, y necesidad de asistencia social internacional siguen creciendo consistentemente a pasos agigantados.

Como conclusión, y volviendo irremediablemente a tomar como referencia el mencionado Plan de reconstrucción europea, podemos comparar y decir que si al Reino Unido (Que fue el país que más fondos recibió del Plan Marshall entre 1948 y 1951), se le entregaron un total US$ 30 mil millones al valor actual, en 4 años, para su restauración, y, en su mejor época, el chavismo llegó a recibir anualmente divisas petroleras por la suma de US$ 56.500 millones, es decir casi 2 veces el monto total que se le entregó a Londres para su recuperación. Por lo tanto, si seguimos la lógica de las cifras y en comparación con los británicos, podemos decir que Hugo Chávez, Nicolás Maduro y sus seguidores, tienen una deuda impagable con sus compatriotas, porque por la cantidad de divisas percibidas, Venezuela debería ser un país industrializado y desarrollado (como lo es Gran Bretaña), con fábricas, edificios, infraestructura, educación y salud de calidad, centros financieros, líneas aéreas, astilleros, minería e industria del petróleo, además de, entre otras cosas: 2 olimpiadas (1948 y 2012); un Mundial de Fútbol (1966); la propiedad de al menos la mitad del Túnel que atraviesa el Canal de la Macha; el British Museum, y el desarrollo que desde 1948 hasta hoy, han tenido grupos musicales de la talla de The Beatles, Queen, Rolling Stones, Pink Floyd, The Police, Iron Maden, Electric Light Orchestra y Cold Play, y cantantes como David Bowie, Eric Clapton, Elton John, Tom Jones y Jamiroquai, entre muchos otros. Así que, de verdad, el Chavismo le debe mucho mucho a Venezuela.