La UTA: Una pista de aterrizaje forzoso

  • El desafío del nuevo rector Emilio Rodríguez: evitar la molestia del Gobierno por la llegada de ex autoridades de la Nueva Mayoría a la casa de estudios para compensarlas por su desempeño en el Estado.

¡Atención señores ex autoridades, prepárense porque vamos a aterrizar! Ese llamado, sin duda, grafica lo que periódicamente se repite cada 4 años, tras los cambios de Gobierno en algunas universidades públicas regionales.

Ex intendentes, ex secretarios regionales ministeriales, ex consejeros regionales que dejan sus cargos, tienen el privilegio de la llamada pista de aterrizaje forzoso en estas casas de estudios fiscales. ¿Por qué algunos prohombres lo poseen? Razones hay muchas. Algunos por su buen desempeño y necesidad de aportar su experiencia en la formación de profesionales; contactos políticos; o simplemente por la bondad que han tenido durante sus gestiones para facilitar la llegada de recursos a esas aulas.

La Universidad de Tarapacá (UTA) no ha estado exenta de ello. En sus últimos 20 años hemos sido testigos de algunos aterrizajes  llamativos en distintos cargos de docencia o también de gestión en su Rectoría.

La pregunta que surge es si esta vez, a casi ya dos meses del cambio de Gobierno eso está ocurriendo o sucederá pronto.  Y el nombre que más suena es el de la ex intendenta Gladys Acuña Rosales. Ha trascendido que asumirá la jefatura de la Asesoría Jurídica de este plantel, en su condición de abogada.

Algo particular este aterrizaje. Será el nuevo rector  Emilio Rodríguez Ponce quien tendrá que instalar en ese cargo a la abogada socialista, la misma que lo reemplazó desde el 2015 en la Intendencia.  Muy llamativa se advierte esta futura convivencia,  pues hubo testigos de que Gladys Acuña nunca vio con buenos ojos visibilizar la gestión de su antecesor en el Gobierno Regional,  pese a que fue él quien marcó la pauta de la ejecución del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE) del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

¿Y la interrogante es quién podría haber generado ese puente? Todos los caminos apuntan al senador socialista, José Miguel Insulza. Nadie más que él podría haber logrado aquello, en consideración a que la ex intendenta se la jugó y desplegó a todo su equipo de confianza de la Intendencia, para aplanar calles y conseguir los votos. Así ella revirtió exitosamente la resistencia a la condición de afuerino que exhibía Insulza tras su fallido intento de presentarse como candidato a senador por Atacama.

Una mano lava a la otra y así las fuerzas se potencian. Y éste es el mejor ejemplo, aunque con un damnificado: el diputado Luis Rocafull que dejó de lado para hacer campaña por Insulza, pese a que él fue quien la colocó en el cargo tras la renuncia de Emilio Rodríguez.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Este aterrizaje sería mucho menos controvertido y forzoso si el Gobierno de turno hubiese sido de la misma línea que el de Bachelet. Y he aquí lo complejo. Como la nueva administración corresponde a la del Gobierno de Sebastián Piñera, cada fichaje de la UTA está siendo revisado con lupa desde el Gobierno Regional por la propia intendenta  María Loreto Letelier, para evitar que la ahora oposición se atrinchere en la universidad estatal.

Es más, fuentes confidenciales, revelan que Letelier en un contacto con el nuevo rector, ya le habría expresado una advertencia: evitar que la UTA sea una pista de aterrizaje para las autoridades salientes. De ocurrir un aterrizaje masivo y vistoso, la casa de estudios podría sufrir una merma en las distintas fuentes de financiamiento que recibe del Estado. Eso para la UTA claramente sería fatal, porque su supervivencia depende del Fisco.

Ese equilibrio es el que Emilio Rodríguez deberá manejar con mucha inteligencia y prudencia. Por un lado, deberá cumplir con las ex autoridades que deben reinsertarse en el mundo laboral y que apoyaron para que la UTA fuera considerada en el PEDZE con fondos para la construcción de sus edificios y también para adjudicarse el nuevo Museo Antropológico de San Miguel de Azapa. Y por otro, no podrá salirse de la línea editorial que ha marcado el nuevo Gobierno, y que apunta a evitar que la UTA sea pista de aterrizaje para ex autoridades desempleadas sin un currículum que justifique su fichaje.

Quien aterrice en la UTA siendo ex autoridad, deberá cuidar que sus pretensiones electorales no incomoden al actual Gobierno. Y por eso le toca difícil a Emilio Rodríguez. Se sabe que la ex intendenta Gladys Acuña quiere ser candidata a gobernadora regional en la elección que se hará en los próximos dos años.

¿Cómo se manejará ella para que el rector no tenga que dar explicaciones al Gobierno, por el despliegue que iniciará para estar en la retina de sus votantes? Esa interrogante la resolveremos en el camino. Hoy aunque muy discreta, Acuña no ha abandonado las redes sociales, especialmente su Facebook. En ese espacio cada cierto tiempo lanza alguna crítica tenue al actual Gobierno. Lo más osado hasta ahora en su camino tras dejar el cargo, fue haberse integrado como panelista en un programa de la radio de la UTA.

¿Los riesgos para Gladys Acuña? El olvido del electorado. Ese que en dos años sin el poder gubernamental, podría no agradecer ni recordar que recibió viviendas, subsidios habitacionales, parques y plazas, calles pavimentadas u obras públicas del Plan Bachelet, o simplemente fondos regionales del llamado 6 por ciento para organizaciones sociales.

Bajo ese contexto de evitar que su aterrizaje comience a generar molestias en el Gobierno, se entiende entonces porqué ella como principal autoridad del Gobierno saliente, no salió a hacerle frente al senador UDI, José Durana, en su reciente examen al PEDZE.

La semana pasada en medios locales, el parlamentario, aunque nunca explicó cuál fue la medida que aplicó para decir que sólo había un avance de un 30 por ciento en las obras comprometidas, dejó rebotando en la cancha la mala nota al legado de Bachelet. La defensa la asumieron otros, de manera confusa y poco contundente. Mientras ella guardó un imperturbable silencio.

Gladys Acuña tiene un gran  desafío. Romper la inercia y el olvido que han experimentado  algunas ex autoridades cuando han aterrizado en la UTA. Un ejemplo de eso es el ex intendente de Tarapacá y ex gobernador de Iquique Patricio Zapata Valenzuela, poderosa figura del Partido Radical Social Demócrata en todos los gobiernos de la Concertación. Se asiló como contralor de la UTA al terminar como intendente y de allí nunca más salió para ejercer un cargo público, pese a que tuvo postulaciones fallidas como alcalde y diputado por Arica.

Zapata igual no ha dejado de tener control sobre su colectividad. Logró instalar a su hermano David Zapata como presidente regional de ese partido y consiguió que fuese elegido consejero regional. Hoy este último vive una situación compleja. Fue destituido en agosto de 2016 por el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel),  por  contravenir el principio de probidad administrativa en el mal uso de recursos asignados a través del 6% del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, ya que se estableció la entrega de dineros por la vía de proyectos de organizaciones sociales que habría patrocinado, para campañas políticas.

Se suma a ello que David Zapata y la ex consejera regional, ex gobernadora y ex candidata DC a diputada, Andrea Murillo pronto deberán enfrentar un juicio, tras la querella por estafa presentada por el Consejo de Defensa del Estado (CDE), debido a rendiciones de sus gastos por viajes y traslados mientras ejercían como consejeros regionales.

El PEDZE: OTRO DESAFÍO PARA LA UTA

Pero volviendo a los desafíos del nuevo rector, el que más le enoja y lastima es el hecho que la UTA fue uno de los peores ejecutores de los proyectos que les fueron asignados a través del PEDZE. No fueron  el MOP ni el Serviu como lo dejó entrever en su crítica a medias el senador, al no señalar con claridad dónde y quienes eran los responsables de la mala ejecución del emblema de Bachelet.

Atrasos en la construcción del Museo Antropológico de San Miguel de Azapa y de los edificios para las nuevas escuelas, son el dolor de cabeza que recibe Rodríguez de su antecesor y amigo Arturo Flores, mientras él tras salir de la Intendencia planificaba su regreso a la Rectoría.

Complejo para él. Se la jugó mientras fue intendente para que la UTA consiguiera más recursos del Estado a través del Plan de Bachelet y reforzara su acreditación, y ahora se encuentra con un alumno reprobado que deberá encaminar. Así es que contra viento y marea deberán avanzar el Museo; el Parque Estudiantil y Puesta en Valor del Campus Saucache; y la Construcción del Edificio de Postgrado y Especialidades Médicas

Y como no le gusta la posición de mal alumno, se conoce que ya advirtió a los decanos y a su equipo de gestión que si no lo logran, habrá sobres azules y arribo de otros que sí podrán hacerlo. Impresentable para él, claramente, y un desafío para acallar las voces de quienes se han opuesto a la asignación de recursos regionales a la UTA, porque no advierten su compromiso con el desarrollo regional.

Esos mismos contradictores han dicho que la casa de estudios sólo ha hecho un buen y caro negocio inmobiliario, levantando edificios para nuevas carreras para aumentar su matrícula, pero que aún le falta potencia a su proyecto educacional para competir en grandes ligas.

La UTA con Rodríguez siempre juega sus cartas en el Gobierno Regional. Por eso suena con fuerza para director regional de Corfo, el ingeniero comercial y académico de la Escuela de Negocios de ese plantel, Jorge Bernal Peralta. De llegar el  ex consejero regional y militante de RN a esa repartición, podría asegurar un nuevo caudal de fondos públicos a través de proyectos de investigación que financia ese organismo.

Veamos entonces cómo se comporta esta “pista de aterrizaje”. El desafío para el rector Emilio Rodríguez tiene dos caminos: esquivar los baches que ya tiene esta cancha; o, bien cubrir con un nuevo pavimento, para que nadie se estrelle en su intento de descenso forzoso. Eso, claro, sí es que el Gobierno de turno, se lo permite y le da oxígeno.