Niños del valle de Chaca aprenden a cuidar el Picaflor de Arica

Con juegos y dinámicas los alumnos de la Escuela G-55 del valle de Chaca conocieron y aprendieron de una de las aves más pequeñas del mundo que hoy se encuentra en peligro crítico de extinción.

Rieron, jugaron, concursaron, ganaron premios y lo más importante aprendieron. Por unas horas este grupo de estudiantes suspendió sus vacaciones y regresó al colegio para entregarse a la aventura de aprender acerca de una de las aves más pequeñas del mundo y la más pequeña de Chile, pero que hoy lamentablemente se encuentra en estado crítico de extinción.

Por medio de juegos los estudiantes aprendieron  a diferenciar el Picaflor de Arica de otras especies como el Picaflor de Cora y el de Norte que también se observan en nuestra zona; llamándoles poderosamente la atención su tamaño (entre 7 y 8 centímetros) y peso (2 y 3 gramos).

Proyecto

 De acuerdo a los últimos estudios realizados por Aves Chile a la fecha la población del Picaflor de Arica no supera los 300 individuos; siendo sus principales causas de extinción la perdida y degradación de su hábitat y la aplicación masiva de pesticidas en los valles.

De ahí la importancia y urgencia en iniciar un trabajo especial que apunte a la preservación del Picaflor de Arica; tarea hoy asumida por el ministerio del Medio Ambiente a través del proyecto “Incorporación de la conservación y valoración de especies y ecosistemas críticamente amenazados en paisajes productivos de frontera de desarrollo en las regiones de Arica y Parinacota y el Biobío”.

La iniciativa que considera además otras especies como el Zorro de Darwin, el Huemul y el Queule en la octava región, es implementado a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el financiamiento compartido entre el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y representantes del sector público y privado.

Paula Arevalo, coordinadora regional del proyecto, explicó que a través de “este tipo de actividades buscamos generar nuevas capacidades, conocimientos y sensibilidad en los más pequeños; también comenzaremos a desarrollar buenas prácticas con agricultores y esperamos intervenir en los marcos regulatorios respectivos que nos permitan actuar desde un punto de vista legal en la preservación del Picaflor de Arica”.