Opinion

OPINIÓN: Maduro y sus amigos, sicópatas por sobre todas las cosas

Por Diego Rivera López, Ex Cónsul General de Chile en Caracas, Venezuela (2015- 2017)

El gran corte de luz generalizado que afecta a Venezuela en estos momentos, no es culpa de un ataque cibernético, porque el sistema es analógico de los 90’ (es decir, no es digital, ni menos está conectado a Internet). Tampoco fue un complot internacional, porque las fronteras y los cielos venezolanos están cerrados, por ello, ni siquiera los drones pueden volar sin permiso. Los únicos culpables son Nicolás Maduro y sus amigos psicópatas, así como el finado Hugo Chávez, quienes en 20 años no invirtieron un solo peso para mantener y renovar la infraestructura del país.

Las explicaciones que ha dado el régimen de Maduro son irresponsables y mentirosas. Trabajadores de la misma empresa CORPOELEC (Empresa encargada de la generación y distribución de electricidad) corroboraron que el corte de luz, se debió a una falla total en las líneas de transmisión de 765 Kilovoltios que venían de la represa del Guri.

La falta de mantenimiento preventivo, incluyendo la poda y corte de árboles y la falta de inversión y renovación, provocó que las torres de alta tensión fueran susceptibles a los incendios y que las mencionadas líneas de transmisión se recalentaran, generando un rechazo de carga en las turbinas (las que estaban fuera de uso y sin mantenimiento). Un círculo virtuoso para el apagón.

Suena muy extraño escuchar lo anterior, si pensamos que Venezuela tiene megavatios suficientes como para mantener un servicio de electricidad sin problemas, pero la desidia y el robo pudieron más.

Por lo tanto, con las líneas de transmisión dañadas y sin reparar, es imposible que la energía llegue a los consumidores, aunque la represa del Guri genere electricidad. Más allá de todas las desgracias ocurridas, las muertes y la falta de agua, todo esto es una obscenidad si pensamos que, desde los años 90’, Venezuela cuenta con alrededor de 19.000 megavatios instalados, pero hasta antes del apagón, sólo habían 2.500 disponibles. Por lo tanto, las preguntas son muchas ¿qué pasó con las minicentrales que el chavismo le compró a los cubanos con sobreprecios? Y ojo que Cuba fue sólo el intermediario, porque ellos sólo cobraron la comisión. ¿Qué pasó con las mantenciones que se debían hacer a la infraestructura eléctrica? ¿Por qué no están disponibles los 19.000 megavatios instalados? ¿Qué pasó con las inversiones anunciadas con bombos y platillos por Chávez y Maduro?

El Presidente Encargado Juan Guaidó ha manifestado que está en consultas con especialistas japoneses y alemanes, con el fin de recibir ayuda para sacar a Venezuela de la oscuridad y lograr un servicio sostenible y sustentable. Pero nada de eso puede avanzar, si Maduro y su cáfila se mantienen en el poder.

Aprovecho la ocasión para recordar que más del 95% de la infraestructura pública que actualmente tiene Venezuela, fue construida antes de la asunción de Hugo Chávez, eso quiere decir que todas las carreteras urbanas e interestatales, puentes, trenes y la mayor parte del Metro, el sistema de generación y transporte de electricidad, la mayoría del alumbrado público, los edificios públicos y gubernamentales, hospitales, zoológicos, plazas y parques, fueron construidos en el siglo XX y el chavismo nunca fue capaz siquiera de mantenerlos o repararlos. Quizá sí fueron pintados en algunas ocasiones, pero sólo con pinturas alusivas a su “robolución” o mensajes de campaña, pero nada más. 

Actualmente, como ya lo hemos mencionado en anteriores entregas, Venezuela esta bajo el yugo de una banda de maleantes y narcotraficantes, cuyo hobby es hacer sufrir a la gente, como verdaderos psicópatas. Es muy duro decirlo, pero la verdad es que en estos momentos los venezolanos están siendo “sometidos por humillación”, tal y cual como los nazis sometían a sus prisioneros, por lo tanto son venezolanos los que tienen que poner fin a esta pesadilla, ya que sólo de ellos depende su futuro. Así como también deben asumir, que fueron ellos mismos quienes hace 20 años atrás, pusieron al psicópata de Hugo Chávez en la presidencia.

Venezuela sólo depende de Venezuela y los venezolanos. Y ojalá que esta pesadilla de hambre y muerte termine con Maduro y sus cómplices fuera del país, ojalá en Guantánamo y también sirva de ejemplo para que el resto de la región y del mundo, no vuelva a elegir a estos payasos desequilibrados, embaucadores, ladrones, mentirosos, narcotraficantes y sádicos.