prensa 26/09/2019

Diego Rivera López

El debate de AFP si, o AFP no, es un tema que viene y va en la agenda nacional, pero que, felizmente, está volviendo, y se ha transformado en un verdadero juicio público al sistema.

Por lo tanto, como todo juicio, nos referiremos directamente a Su Señoría, como titular del tribunal.

Para comenzar Su Señoría, me permito exponerle que, en Chile, nadie quiere hacerse responsable de las pensiones de hambre que reciben la mayoría de los chilenos.

Los directivos de las AFP (dueños del lucrativo negocio de las pensiones en Chile), le echan la culpa a los bajos sueldos y a las bajas cotizaciones, mientras que las autoridades saben que cualquier modificación que se haga al sistema, repercutirá en todo el tinglado económico sobre el cual se basa la economía chilena. Un verdadero “circulo virtuoso” para aquellos que manejan el negocio, porque reciben dinero fresco de las cotizaciones obligatorias, todos los meses, con el cual juegan y apuestan, y si hay ganancias, estas se reparten favoreciendo a los administradores, pero si hay pérdidas, éstas son asumidas por los dueños de esos fondos. Es decir, si todo sale bien, ganan “ellos”, y si algo sale mal, pagamos “nosotros”.

Es por eso que, en estos momentos, Su Señoría, el debate por el derecho a retirar el dinero del ahorro previsional es tan importante. Porque, desde el solo momento en que, constitucionalmente, se reconoce la propiedad del cotizante sobre los fondos, éstos pasan a ser de su libre disponibilidad. Por lo tanto, si es mi dinero, yo me lo puedo gastar en lo que quiera.

Tanto gobierno, como empresarios, no han escatimado en gastos, para disfrazar su miedo a perder su lucrativo negocio, a través de un paternalismo exacerbado, haciéndonos creer que todos somos irresponsables y que privilegiaremos consumo presente antes que bienestar futuro. Pero, en realidad, Su Señoría, los que sólo piensan en lucro rápido y presente, son los empresarios dueños de las AFP, porque, si lo analizamos bien, el sólo hecho que muchos de nosotros podamos, en algún momento, retirar gran parte de nuestros ahorros previsionales y los invirtamos en emprendimientos, en acciones o en bienes muebles e inmuebles, significará una reactivación económica muy rápida. Pero también redundará en que el empresariado se quedará sin dinero fresco para prestarlo a tasas de usura, y ya no podrá mantener eternamente a la población bajo el yugo de las deudas y del DICOM.

Es decir Su Señoría, de acuerdo al más mínimo sentido común económico, lo anterior significará que, debido a la disponibilidad de dinero fresco, se generará una amplia demanda por bienes de consumo durables, como bienes raíces para el arriendo o autos para transporte de pasajeros, e incluso inversiones en la Bolsa o fondos mutuos, lo que redunda, entre otras cosas, en: la contratación de mayor mano de obra para la construcción y el comercio; la mayor disponibilidad de propiedades en arriendo, significar que bajarán sus precios por las leyes de la oferta y la demanda, y la reducción automática del endeudamiento que tanto ahoga a todos los chilenos.

Es así como la lista suma y sigue, y Su Señoría, por favor, le solicito tener en cuenta que la aritmética siempre irá en beneficio de la población en general y no del 1% más rico del país, donde se incluyen no sólo el gran empresariado y sus ejecutivos, sino que también políticos, parlamentarios, ministros y gran parte del poder judicial.

Finalmente, Su Señoría, me permito agregar que en Perú la iniciativa de retirar el 95% de los fondos previsionales al momento de jubilarse, ha significado un importante empuje al crecimiento. En 2018, la economía peruana lideró el crecimiento económico de Latinoamérica con un 4,2 % por encima de países como Brasil, México o Chile. Ello se debe, principalmente, debido al impulso de la demanda interna y la inversión privada. Por lo tanto, los hechos superan los argumentos catastrofistas de gobierno y empresarios

Muchas gracias Su Señoría, no más comentarios.

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