SOS Venezuela

Jueves 24 de enero de 2019

Diego Rivera López, Licenciado en Geografía UC

Ex Cónsul General de Chile en Venezuela (2015-2017)

Gracias al vendedor de humo de Chávez y su camarilla de corruptos, encabezados ahora por Nicolás Maduro, Venezuela está arruinada. En 20 años, sin existir una guerra de por medio, fueron capaces de cargarse al país más rico de Latinoamérica, con riquezas naturales inigualables, como el petróleo, el gas, el oro, el hierro, el uranio, el plutonio, agua dulce, pesca, bosques y ganado, sin olvidar su naturaleza exuberante e inigualable.

La situación y lo cara de palo ha llegado a tal, que a pesar de las advertencias y de lo groseramente arreglado que estuvieron los comicios presidenciales de 2018, Nicolás Maduro se autoproclamó Presidente de Venezuela, ante un Tribunal Supremo de Justicia ilegal, elegido a dedo por el chavismo.

Lo anterior, llevó a que, de acuerdo a la Constitución chavista que rige actualmente a Venezuela, la Asamblea Nacional asumiera el rol que le impone la carta magna y su máxima autoridad tomará las funciones de Presidente encargado, con el único fin de poner fin al vacío de poder – porque Maduro fue electo en unos comicios fraudulentos y no reconocidos- y llamar a elecciones democráticas, libres y transparentes. Para lo cual, Juan Guaidó asumió ayer 23 de enero de 2019, esas labores que le encomienda la Constitución, que en 1999 elaboró el propio Hugo Chávez a su imagen y semejanza. 

Por lo tanto, como equivocadamente se menciona en la prensa, Juan Guaidó no se autoproclamó Presidente encargado, sino que, en estos momentos, con el vacío de poder reinante, su función como Presidente de la Asamblea Nacional le impone el deber de asumir esas labores, consagradas, repito, en la carta magna de Chávez.

Por ello, Guaidó NO se autoproclamó, como sí lo hizo Pinochet en su momento. El uso indiscriminado que hacen los medios de la palabra “autoproclamado” no corresponde, porque él no dio un golpe de estado, ni tampoco ingresó con los tanques al Parlamento o trató de asesinar al Presidente en ejercicio, como si lo hizo Hugo Chávez y su camarilla en 1992.

Al chavismo le gusta mucho sacar en cara su constitución “taylormade”, es decir, hecha a medida, para justificar todas sus barbaridades, y en este caso, la propia constitución autoriza a Guaidó a hacer lo que está haciendo.

He estado en contacto con varios amigos que aun resisten la crisis en Venezuela, y me han dicho que la cosa esta muy dura, porque Maduro y las FFAA sacaron a la calle a la versión venezolana de la CNI (el SEBIN, la policía política bolivariana), quienes se instalan a la retaguardia de la policía antimotines y disparan al aire con fusiles, jugando algo así como “al que le toca le toca”. No se sabe cuanta gente ha muerto todavía porque han militarizado las morgues y los hospitales que aún quedan en pie, se los han ido tomando las milicias chavistas y los “colectivos” motorizados (ambos son grupos paramilitares armados por Chávez, a partir de 1999, para defender la mal llamada revolución bolivariana o “robolución”, como le dicen los venezolanos).

Según las noticas entregadas desde Venezuela, a pesar de la inferioridad en armamento (las FFAA, la Policía Nacional y los paramilitares tienen fusiles de asalto y lanza cohetes contra palos y piedras que tiene la oposición), la superioridad numérica ha significado que en muchos lugares las fuerzas antimotines del chavismo, hayan sido obligadas a retirarse bajo lluvias de basura, escombros y excrementos. Según me avisaron desde Caracas, el aeropuerto internacional de Maiquetía esta militarizado y estaría cerrado a pasajeros identificados con la oposición, y que mucha gente no había podido embarcarse por estar en las listas negras del chavismo. Es decir, Maduro se soltó las trenzas e instaló, finalmente, una dictadura de tomo y lomo, como se sabía.

Sobre un eventual fin de esta situación, luego de haber vivido y trabajado en Venezuela, por casi 3 años (2015-2017), les puedo asegurar que la única forma de sacar al chavismo de Venezuela, será con los pies para adelante. Es decir, mediante una derrota física y/o electoral. Obviamente, ojalá sea electoral, como fue la elección parlamentaria de 2015.

Lamentablemente, la democracia y el diálogo no sirven con Maduro y sus secuaces. En la Venezuela chavista, el paradigma de la democracia es una ilusión, tal y cual como lo fue con Hitler en Alemania.

Para los chavistas, la cosa es realmente “patria o muerte”, porque ellos no defienden ideas o un proceso revolucionario, ellos defienden un negocio, el negocio del narcotráfico, del contrabando, del terrorismo y de la explotación ilegal de minerales y bosques, y de la venta ilegal del agua dulce. Por lo tanto, Maduro podría tener 5 posibilidades:

1° Terminar muerto producto de un linchamiento popular, como se lo hicieron a Gadafi, a Hussein y a Mussolini.

2° Terminar en una cárcel de alta seguridad en Estados Unidos, como el ex Presidente panameño Manuel Noriega.

3° Persistir con su régimen y seguir destruyendo y robando en Venezuela con el apoyo y complicidad de las FFAA y la Policía Nacional, hasta que las riquezas se agoten o el pueblo mismo los destrone violentamente.

4° Que Cuba le aconseje negociar una salida, como condición para asilarlo en La Habana. Eso si es que EE.UU. no le dice otra cosa a Castro y se lo prohíbe a cambio de una mayor apertura y cooperación, como lo hizo Washington con Ferdinand Marcos cuando no dejaron a Pinochet ni siquiera bajarse del avión en Filipinas.

5° Esta última alternativa, es quizá la más fácil, porque depende sólo de Washington y es que EE.UU., cuanto antes, le deje de comprar petróleo a Venezuela, con  lo cual el 95% del crudo venezolano se queda sin comprador, y Maduro se queda sin ingresos. Recordemos que EE.UU. paga el petróleo venezolano, puntualmente, al contado y mensualmente, por lo tanto, si Maduro se queda sin divisas para seguir alimentando el robo de su régimen corrupto, podría terminar linchado o en una cárcel de alta seguridad, y volvemos a las alternativas anterior. O quizá así pueda negociar una salida impune del poder, para vivir exiliado – cómodamente- en alguno de sus países amigos, como Cuba, Rusia o China.

A pesar de lo anterior, mi instinto me dice que Maduro y el chavismo, no saldrán por las buenas desde el Palacio de Miraflores.

Varios amigos y conocidos venezolanos del mundo de la medicina y la psiquiatría, coincidían en que no había que hacer muchos análisis para darse cuenta – a  simple vista- que tanto Chávez, como Maduro, como Diosdado Cabello o los hermanitos Delcy y Jorge Rodríguez, y sus camarillas, no eran más que un grupúsculo de matones y psicópatas que el destino y el azar los había puesto en un mismo lugar y a una misma hora. Lo que me lleva a inferir que, así como los venezolanos fueron premiados por el azar y el destino con un bello y riquísimo país, también fueron castigados con una calaña de delincuentes por políticos.

Fuerza Venezuela!!!!!!

Fuerza venezolanos!!!!!!