Vi a tu hermana en vestido dominical

Comentarios de Juan Cedida.

El título que usted leyó arriba le podría aborrecer un 17 de julio de 2018, tipo 11 de la mañana, pero finalmente si lo llevamos al contexto del álbum Apetite for Destruction de 1987, sería una fantasía a conseguir o quizás un sueño ya cumplido si se codeaba con cuatro jóvenes que tenían una banda llamada – no sabemos si la conoce- Guns N Roses.

11 canciones componían el disco emanado en la segunda parte de los 80, donde por una parte reinaba el hacerse trizas en drogas y alcohol, aunque por otro lado, mandoneaba el bailar en una discotheque para relucir los pasos de unas tales Samantha Fox, Sabrina, Debbie Gibson o si había más calle, Salt N Pepa.

Lo cierto es que el álbum Apetite for Destruction tenía eso, apetito de destrucción; apetito de ser joven y que nada va a impedir algo. Canciones como una antigua mina de Slash, de nombre Michelle, aparecían en lo que ahora se llama playlist y se busca en Spotify (de hecho por acá la escucho), pero que en ese momento se llamaba tocadiscos o casetera… Volumen que tantas veces odió tu vecina o la hermana de la pieza de al lado o tu misma mamá cuando te decía el sábado en la mañana que hicieras la pieza… Porque eso era Rock N Roll!!!!!!

Volviendo a las piezas habituales, finalmente Welcome to the Jungle hizo que ese grupo que tanteaba su nombre entre pistolas y rosas fuera hasta el mismísimo MTV Video Music Awards y le dijera al mundo, que los rebeldes aún seguían en pie, al finalizar la década de Ronald Reagan, Gorbachov y Pinochet.

Guns N Roses vino a Chile en 1992, donde murió una adolescente aplastada por la multitud en el único concierto que hizo el grupo y donde William Axl Rose detuvo la presentación porque una petaca, sí, una petaca le había llegado a los pies de Slash; y donde el mito dijo que cuando el propio Axl bajó del avión y pisó losa nacional, pidió quemar sus botas, porque “ésta es tierra de indios”.
Pero bueno, en sus tiempos era Axl y tanto a él, como cuando Michael Jackson dejó plantado a los niños de un centro de rehabilitación para niños con cáncer (deuda que después pagó… Y con creces), se le perdona. Es la vida de un Guns. C Ya.