La reciente renuncia del director ejecutivo del SLEP Chinchorro, Hary Donoso, ocurrida el 6 de junio en medio de denuncias de maltrato laboral, sigue generando repercusiones. Nuevos antecedentes apuntan a la participación de la Agencia de la Calidad de la Educación en las gestiones previas a su salida, lo que evidencia la estrecha relación entre evaluación educativa y administración interna de los servicios locales.
Reunión clave en Iquique
El pasado 13 de agosto se reunió en Iquique el directorio de los SLEP de Iquique, Tamarugal y Chinchorro. En representación de este último asistió Julia Oróstegui, quien asumió como directora subrogante tras la dimisión de Donoso.
Gestiones previas a la renuncia
Entre el 29 y 30 de mayo, días antes de la renuncia, el Secretario Ejecutivo de la Agencia de la Calidad de la Educación, Gino Cortez, visitó la región y sostuvo encuentros con Oróstegui. En esas reuniones se recopilaron antecedentes sobre las denuncias de maltrato laboral, los cuales fueron posteriormente enviados a Santiago.
La Agencia, encargada de evaluar el aprendizaje de los estudiantes en el país, tiene acceso privilegiado a información sobre la gestión educativa de cada servicio, lo que le permite identificar de manera temprana situaciones críticas en el ámbito administrativo y laboral.
Vínculos y coordinación
Oróstegui y Cortez coincidieron en la Agencia de la Calidad entre 2013 y 2019, lo que habría facilitado la coordinación de las gestiones realizadas. Si bien esta relación no implica una responsabilidad directa en la renuncia de Donoso, sí permitió que los antecedentes llegaran rápidamente a las instancias centrales en Santiago.
Este episodio refleja cómo la evaluación educativa y la gestión interna de los SLEP se entrelazan, generando tensiones que van más allá del aula y alcanzan los niveles de gobernanza institucional.
