Bodegas clase A en Santiago enfrentan el desafío de aumentar su productividad

Con una vacancia cercana al 0,3% en este segmento, EIT Logística plantea aprovechar mejor la infraestructura existente mediante procesos eficientes, gestión de inventario y redes estables.

La vacancia de bodegas clase A en el Gran Santiago se situó en torno al 0,3% al cierre del segundo trimestre de 2026, según el informe MarketBeat Industrial de Cushman & Wakefield. Ante esta baja disponibilidad, EIT Logística plantea que las empresas evalúen cuánto pueden aumentar su capacidad operativa mejorando el uso de sus instalaciones antes de ampliar su superficie.

“El desafío hoy no es simplemente acceder a más superficie, sino a capacidad logística efectiva. Dos bodegas con los mismos metros cuadrados pueden tener niveles de productividad muy distintos dependiendo de su diseño, ubicación y gestión”, explica Claudio González, gerente comercial de EIT Logística.

Para el ejecutivo, aprovechar mejor una bodega requiere coordinar la recepción, el almacenamiento, la preparación de pedidos y el despacho. Una instalación demasiado saturada puede generar congestión y movimientos innecesarios, dificultando la respuesta en períodos de alta demanda. Por eso, el porcentaje de ocupación debe evaluarse junto con los tiempos de preparación, la exactitud del inventario y el cumplimiento de las entregas.

Los sistemas de gestión de bodegas, conocidos como WMS, y los dispositivos móviles de captura de datos ayudan a organizar las ubicaciones y a mantener actualizada la información sobre las existencias. Su aporte depende de que los procesos y la distribución del espacio respondan a las necesidades de la operación.

“La tecnología no reemplaza un buen diseño operacional; lo potencia. Si el layout, los procesos o las políticas de inventario están mal diseñados, automatizarlos puede significar simplemente ejecutar más rápido una ineficiencia”, advierte Gonzalez.

La conectividad Wi-Fi sostiene parte de ese trabajo diario. Los terminales móviles necesitan una red estable para consultar instrucciones y registrar movimientos mientras los equipos se desplazan por la bodega. Una interrupción puede provocar esperas, registros manuales y reprocesos, retrasando la actualización del inventario y la preparación de pedidos.

En este contexto, EIT propone dar mayor relevancia a la productividad por metro cuadrado, junto con los indicadores de calidad y servicio. El objetivo es evaluar la capacidad efectiva de procesar pedidos con la superficie disponible, sin confundir una mayor densidad de almacenamiento con una operación más eficiente.

“Antes de preguntarnos cuántos metros cuadrados adicionales necesitamos, deberíamos preguntarnos cuánta capacidad adicional podemos generar con los metros cuadrados que ya tenemos. Ese cambio desde metros cuadrados hacia productividad por metro cuadrado será cada vez más relevante para la industria”, concluye el ejecutivo.

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