¿Cómo impacta en niños menores de 10 años el uso excesivo de pantallas?

Los aparatos electrónicos además de generar dependencia y adicción provocan un exceso de dopamina que, poco a poco, va ampliando el umbral de necesidad respecto a la sensación de disfrute y placer, lo que genera daños en zonas específicas del cerebro vinculadas al compartir.

Actualmente, los niños están constantemente conectados a pantallas en diferentes espacios y reciben diversos estímulos que a la larga impactan en su cerebro de forma negativa. En el caso de los menores de 10 años, este órgano se encuentra aún en desarrollo e inmaduro en algunas zonas, específicamente en aquellas vinculadas a la compasión y la empatía, lo que está directamente relacionado con habilidades sociales que ayudan a entender conductas como el compartir espacios y respetar reglas.

Cuando un niño se expone excesivamente a pantallas interactivas como lo son los celulares o tablets, en su cerebro se genera un exceso de dopamina, hormona asociada al aprendizaje y al disfrute, que no es capaz de manejar y provoca que aumenten los umbrales de necesidad respecto a la sensación de placer y alegría, derivando finalmente en una adicción.

Sobre esto, la psicóloga y académica de la Facultad de Psicología y Humanidades de la Universidad San Sebastián, Ximena Rojas explica que “un cerebro adicto es un cerebro que no tolera la frustración, es menos compasivo y empático en ciertos momentos de angustia o de abstinencia y que por lo tanto no es capaz de disfrutar de otras actividades que sean distintas al estar conectado a una pantalla”.

Para regular su uso y combatir estos efectos, Rojas manifiesta que los padres y cuidadores deben, primeramente, cuestionarse el objetivo de entregar a menores un celular u otro aparato electrónico y además, perder el miedo al “síndrome del niño aburrido” ya que “con el uso excesivo de pantallas el umbral que requerimos para sentir placer con actividades al aire libre o con otras personas es bastante más alto, lo que pone en riesgo la salud mental ya que podría provocar cuadros como ansiedad o depresión en personas bastante jóvenes, además de problemas para sociabilizar con otros”.

A lo anterior, se suma el trabajo en comunidad que involucra al sistema escolar para así llegar a acuerdos en el uso de pantallas en espacios educacionales. Recientemente el Ministerio de Educación (Mineduc) entregó orientaciones en la materia que incluyen supervisión en el uso y regulación de acuerdo con la edad.

Prensa y Comunicaciones

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