Estudio sobre dieta mediterránea reveló reducción en la circunferencia de cintura y parámetros metabólicos en pacientes con síndrome metabólico

La muestra comparó este tipo de pauta nutricional con una dieta baja en grasas, mostrando una serie de beneficios asociados a esta alimentación en nuestro país.

Recientemente se presentaron los resultados preliminares del Estudio CHILEMED (Intervención con dieta mediterráneo en Chile), realizado por el Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica y que busca dar a conocer los impactos positivos que puede tener la dieta mediterránea en chilenos y chilenas.

Las conclusiones se dieron a conocer en el marco del Simposio Internacional Dieta Mediterránea, Bienestar Psicológico y Salud: Desde la formación profesional a la aplicación clínica, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad Católica y el cual contó con la participación de expertos internacionales y académicos UC y de la Universidad del Desarrollo.

De acuerdo al estudio financiado por Fondecyt, la incorporación de la dieta mediterránea se asocia a grandes beneficios físicos y podría ayudar a frenar el síndrome metabólico en Chile, una patología de alta prevalencia en el país, que ha crecido de 32% a 40% en los últimos años. A la hora de comparar pacientes con una dieta baja en grasas y quienes incorporaron la dieta mediterránea, estos últimos mostraron una reversión de un 36% del síndrome metabólico versus solamente un 11% en el grupo control.

Por otra parte, aquellos pacientes con este esquema lograron reducir casi 4 centímetros en la cintura abdominal, en comparación a personas con dieta baja en grasa. El exceso de peso combinado con una cintura grande aumenta en gran medida el riesgo de padecer diabetes, ataque al corazón o ataque cerebral.

A esto se suma la reducción en los niveles de glicemia entre las personas que consumían alimentos que forman parte de la dieta mediterránea, reduciendo el riesgo de diabetes a futuro.

Finalmente, se destacó una mayor adherencia de la dieta popularmente consumida en regiones mediterráneas, creciendo en dos puntos en relación a una pauta baja en grasas. Esto se explica por la incorporación de alimentos que contienen grasas saludables, como la palta, el aceite de oliva y los frutos secos, además de legumbres, todos los cuales forman parte esencial de la pirámide alimenticia de esta dieta.

Experiencia internacional

Entre los exponentes que además consideró el seminario Internacional Dieta Mediterránea, Bienestar Psicológico y Salud estuvo el Dr. Ramón Estruch, reconocido como uno de los principales investigadores de la dieta mediterránea a nivel mundial, quien resaltó la experiencia internacional de esta dieta y su efectividad en la reducción de la incidencia de diabetes y en la disminución del riesgo de ataques cerebrovasculares, así como su importancia para la salud durante diversas etapas de la vida, incluyendo el embarazo.

De acuerdo al Estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) liderado por el experto español, una intervención con dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce en un 30% el riesgo de padecer una complicación cardiovascular (infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular). A esto se suma la reducción en un 40% de la incidencia de la diabetes.

Estos resultados se proyectan como una buena oportunidad para Chile y en particular respecto a los impactos que podría tener la dieta mediterránea en un país golpeado por el aumento de obesidad y malnutrición por exceso de aporte calórico y mala calidad alimentaria.

Los resultados finales del Estudio CHILEMED deberían presentarse cuando concluya el seguimiento de 12 meses en la totalidad de los participantes tamizados.

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