La presencia de mujeres en los directorios de las principales empresas chilenas continúa avanzando, pero a un ritmo cada vez más lento. Así lo evidencia el informe “Presencia de mujeres en directorios IPSA (2015–2025)”, elaborado por Agencia Fi, que revela una década de progresos significativos, aunque insuficientes para alcanzar una representación equilibrada entre hombres y mujeres en los máximos órganos de decisión empresarial.
El estudio muestra que la participación femenina en los directorios de las compañías que integran el IPSA pasó de un 7,04% en 2015 a un 22,11% en 2025. Si bien el incremento de 15,7 puntos porcentuales refleja una transformación importante en el gobierno corporativo chileno, el análisis también advierte que el crecimiento ha comenzado a perder fuerza durante los últimos años.
La evolución no ha sido uniforme. Entre 2015 y 2019 la participación femenina se mantuvo estancada por debajo del 11%, mientras que desde 2020 se observó una aceleración impulsada por una mayor preocupación de las empresas por la diversidad y las buenas prácticas corporativas. Sin embargo, a partir de 2024 los avances muestran señales de moderación, sugiriendo que el impulso inicial podría estar agotándose.
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la amplia brecha existente entre las empresas que conforman el índice bursátil. Mientras algunas compañías alcanzan niveles cercanos al 40% de participación femenina en sus directorios, otras registran porcentajes inferiores al 5% e incluso carecen completamente de representación de mujeres.
Esta dispersión evidencia que el progreso no responde todavía a una transformación estructural del mercado, sino más bien a decisiones individuales adoptadas por determinadas organizaciones. En consecuencia, el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones sigue dependiendo en gran medida de la voluntad corporativa y no de una práctica generalizada.
A pesar de los avances registrados, la presencia femenina continúa siendo claramente minoritaria. La brecha para alcanzar una representación paritaria se mantiene en aproximadamente 28 puntos porcentuales, una distancia considerable que, según el informe, difícilmente podrá cerrarse en el corto plazo manteniendo el ritmo actual de crecimiento.
La situación se vuelve aún más evidente al analizar los cargos de liderazgo dentro de los propios directorios. Durante los últimos diez años, solo siete mujeres han ocupado posiciones de presidencia o vicepresidencia, y apenas tres han alcanzado la presidencia de un directorio. Esta realidad demuestra que la participación femenina no necesariamente se traduce en acceso efectivo a los espacios de mayor influencia estratégica.
El estudio también detecta una menor presencia de mujeres que participan simultáneamente en varios directorios. Mientras únicamente siete mujeres integran dos directorios distintos, en el caso de los hombres esa cifra asciende a 35, reflejando una red de liderazgo empresarial todavía dominada por figuras masculinas.
Otro hallazgo relevante es que la incorporación de mujeres no ha seguido un proceso gradual y sostenido. En varias empresas se observan largos períodos sin representación femenina, seguidos por nombramientos masivos en años recientes. Esta dinámica sugiere que muchas decisiones han sido reactivas frente a las demandas sociales, regulatorias y de mercado, más que el resultado de una estrategia permanente de diversidad e inclusión.
En este contexto, la reciente promulgación de una normativa que establece que ningún sexo podrá superar el 60% de la composición de los directorios podría convertirse en un factor determinante para acelerar los cambios. La legislación contempla una implementación progresiva y mecanismos de seguimiento destinados a promover una representación más equilibrada.
Más allá del cumplimiento regulatorio, el desafío para las empresas chilenas parece centrarse ahora en consolidar una participación femenina que no solo aumente en número, sino que también tenga capacidad real de incidencia en la toma de decisiones. El futuro de la diversidad en los directorios dependerá de que los avances observados durante la última década se transformen en cambios permanentes en la cultura corporativa y en la estructura del liderazgo empresarial del país.
