El sociólogo Gustavo F. Guarachi López analiza los impactos de las precipitaciones de agosto y plantea que el desafío no es solamente reconstruir lo dañado, sino transformar las condiciones que aumentaron el riesgo
Las lluvias extremas registradas en Tarapacá durante agosto de 2026 dejaron daños materiales, viviendas afectadas, interrupciones de servicios y personas damnificadas, pero también abrieron una pregunta que trasciende las fronteras regionales: ¿qué tan preparadas están las ciudades y comunidades del Norte Grande para enfrentar nuevos eventos climáticos extremos?
Esa pregunta está en el centro del “Reporte Científico: Impactos de las Lluvias Extremas en la Región de Tarapacá”, investigación elaborada por el sociólogo Gustavo F. Guarachi López, que analiza la emergencia desde una perspectiva territorial, social e institucional.
El estudio aborda el período comprendido entre el 17 y el 20 de agosto. En Iquique se registraron 6,6 milímetros de precipitación el 18 de agosto, mientras que en sectores del litoral se acumularon más de 40 milímetros durante varios días. El balance utilizado por la investigación registró 1.953 personas damnificadas, 3.435 viviendas afectadas y 515 viviendas con daño mayor.
El riesgo no depende solamente de la lluvia
Uno de los principales planteamientos de Guarachi es que la precipitación constituye la amenaza, pero el desastre aparece cuando esta interactúa con un territorio expuesto, población vulnerable, infraestructura insuficiente y capacidades institucionales que pueden verse sobrepasadas.
Por ello, el reporte propone mirar fenómenos como los anegamientos, activación de quebradas, remociones en masa, daños habitacionales y problemas de conectividad no solamente desde la meteorología, sino también desde la manera en que las ciudades y comunidades han ocupado y gestionado el territorio.
Esta perspectiva también resulta de interés para Arica y Parinacota. El informe no realiza un diagnóstico de esta región, pero plantea una discusión relevante para todo el Norte Grande: la prevención debe comenzar antes de la emergencia y no después de ella.
En ese contexto, una de las advertencias centrales es que reconstruir simplemente lo destruido, sin modificar las condiciones que generaron el riesgo, podría reproducir la vulnerabilidad existente.
Tres instituciones detrás de una investigación de interés regional
La elaboración y difusión del reporte fue posible gracias al aporte conjunto de tres instituciones.
La Fundación Mariposas de Miraflores actuó como institución mandante y responsable de la publicación, encargando la investigación a Gustavo F. Guarachi López, cuya autoría intelectual y moral corresponde al sociólogo.
La Fundación Alianza Mundial Aymara (AMA) participó en el financiamiento y difusión del estudio, aportando además una perspectiva territorial y comunitaria vinculada al enfoque del Vivir Bien.
La Universidad del Liderazgo Político, Empresarial y Social de Gobierno (ULG) también contribuyó al financiamiento institucional, fortaleciendo la dimensión académica y la discusión sobre políticas públicas, gobernanza y gestión territorial.
Las tres instituciones respaldaron el contenido, conclusiones y propuestas del informe, sin alterar la autoría de Gustavo F. Guarachi López.
De la reacción a la prevención
El reporte propone avanzar desde una gestión predominantemente reactiva hacia una estrategia permanente de prevención, adaptación, justicia climática y gobernanza territorial.
Esto implica identificar anticipadamente los sectores expuestos, fortalecer infraestructura crítica, proteger la continuidad de servicios esenciales, mejorar la información territorial y fortalecer las capacidades de las comunidades.
También plantea que universidades y centros de conocimiento tengan una participación permanente mediante investigación aplicada, monitoreo, generación de información, formación profesional y transferencia de conocimiento hacia los territorios.
Una investigación que abre una discusión para el Norte Grande
Aunque el estudio está centrado en Tarapacá, su principal aporte trasciende el episodio de agosto: plantea que la recuperación después de una emergencia debería ser una oportunidad para reducir el riesgo futuro y no simplemente volver al escenario anterior.
Para regiones como Arica y Parinacota, donde también existen territorios hiperáridos, quebradas, infraestructura expuesta y comunidades que deben enfrentar fenómenos meteorológicos poco frecuentes pero potencialmente disruptivos, esta discusión adquiere especial relevancia.
El reporte fue cerrado documentalmente el 5 de septiembre de 2026 y se encuentra registrado en Safe Creative bajo el número 2609066923971.
La entrevista completa con Gustavo Guarachi
Los principales planteamientos del investigador fueron profundizados en una entrevista publicada íntegramente por Diario El Nortino, donde aborda la emergencia de agosto, la vulnerabilidad territorial y social, los desafíos de la reconstrucción, el papel de las universidades y las propuestas para avanzar hacia una política permanente de prevención y adaptación.
Lea la entrevista completa:
Consulte el reporte científico
El documento completo está disponible para consulta y descarga en los sitios de las tres instituciones que participaron en su desarrollo y financiamiento:
Fundación Mariposas de Miraflores
Fundación Alianza Mundial Aymara
Universidad del Liderazgo de Gobierno
La pregunta que queda después de la emergencia no es solamente cuánto llovió o cuánto costará reparar. Es qué debemos transformar antes de que vuelva a llover.
